Nuestra historia

El modelo que comenzaron a trazar Josep Arumí y Carme Bou, que al casarse, en 1955, decidieron abrir una tienda de comestibles. Lo hicieron justo al lado de la caseta que Pepet, albañil de profesión, se había ido construyendo – «los sábados y domingos durante cinco años» – en las afueras de Santa Eugenia.

Lugar de paso por excelencia, fueron los clientes quienes les animaron a servir algunos cafés, refrescos, «o la mezcla de buena mañana». El negocio fue tomando vuelo, hasta el punto que en 1960 decidieron abrir el restaurante. «Empezamos a tener tanto trabajo que tuve que dejar de hacer de albañil», rememoraba el abuelo Arumí.

A principios de los años 70 se vieron obligados a incorporar un cocinero, José Luis Domínguez, que entonces trabajaba en el Parador de Vic. El conejo con alioli, la ternera asada o el pato con peras consiguieron hacer las delicias de una clientela de lo más heterogénea, en unos años que se llegaban a servir un centenar de menús diarios.

En los años 80 se produjo la entrada de la segunda generación al frente de Ca L’Arumí. Los dos hijos del matrimonio, Josep y Joan, y las dos jóvenes, María Ángeles Isern e Isabel Calzada, respectivamente, aprovechan para ampliar el restaurante y para dar un nuevo empuje al negocio.

El pescado pasa a ser una de las grandes especialidades de la casa, junto a platos que han hecho fortuna, como el solomillo con foie y reducción de ratafía, el carpaccio de ternera o el rabo de toro al vino tinto. Una cocina puesta al día para un establecimiento que, de la mano de la tercera generación, Albert Arumi y Guillem Arumi, está poniendo las bases para afrontar el futuro con garantías introduciendo platos innovadores con más productos ecológicos, de proximidad, y de temporada.